El corrector automático en busca y captura

Quién de nosotras no ha sufrido alguna vez los abusos del corrector automático?

Sin ir muy lejos, varias veces me ha arrebatado la autoría de mis acciones y cambiado

el tiempo de ejecución.

Si yo termino (ahora) el corrector dice que ni soy yo la que termino ni es ahora y declara

que (el) terminó. que yo no camino sino que (otro) caminó, no amo sino que el otro amó

así que incluso me roba la novia.

Y así muchas otras tropelías; pero al fin ha sido descubierto infraganti

y se encuentra en busca y captura por la policía.

Ved la ansiada noticia:

Sorprenden al Corrector Automático abusando de una esdrújula
en plena oración subordinada

Intentaba arrancarle la penúltima sílaba con sus propias manos

17 septiembre 2015

Una pareja de adverbios que acababa de incorporarse a la frase subordinada incluida en un mensaje de texto se vio obligada a llamar a la Policía ante los evidentes abusos que el Corrector Automático estaba llevando a cabo con una palabra esdrújula que había abandonado la oración principal para fumar un cigarrillo. Al parecer, el agresor le estaba arrancando la penúltima sílaba para metérsela luego al principio del vocablo y convertirlo así en una estupidez absolutamente fuera de contexto. “Le gritamos para que la dejase en paz pero entonces nos amenazó con convertirnos a nosotros en adjetivos y nos asustamos sobremanera”, ha declarado uno de los adverbios.

Según afirman los filólogos jurados de la Policía, el Corrector es casi siete veces más alto y corpulento que una mayúscula y siempre suele llevar encima varios paréntesis afilados, asteriscos ninja y una bolsa con puntos suspensivos o seguidos.

“Si te arroja un punto y seguido al principio de una palabra minúscula estás muerto”, explicaba también a la Policía un grupo de pronombres que observaron la escena desde un párrafo anterior. “Nos hubiera gustado intervenir pero ya no teníamos nada que ver con esa parte del relato”, añadieron.

El Corrector Automático huyó momentos antes de la llegada de la Policía, no sin antes arrebatarles la virgulilla a unas eñes que ni siquiera pertenecían al texto y sembrar de interrogantes el final del parágrafo. “Es un cabrón”, ha declarado la esdrújula agredida, convertida ahora en un simple artículo indefinido. “Un perfecto cabronazo”, ha matizado.

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2 comentarios en “El corrector automático en busca y captura

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