Di-vagando

Pulso el play para escuchar a Alyssa Ramsay con el cello y Jeanie Chung en el piano interpretando este precioso rondó de Dvorak y dejo vagar mi mente, que escapen mansamente los recuerdos y pensamientos sin mirarlos a la cara, sin pretender reconocerlos ni exigirles metas ni temas ni plazos, que fluyan por su propio peso, dulcemente, casi imperceptibles, como en una nebulosa, suave velo que hace que apenas se vislumbren sin distinción en una suave mezcolanza que irradia un tímido resplandor irisado donde se mezclan pensamientos de todo tipo, recuerdos de toda época junto con ideas de todo tipo y color y sentimientos de todo sabor, dulces, amargos, picantes, punzantes que causan dolor, chispeantes que incitan a la risa, cálidos y hasta ardientes que incitan al cariño, a la amistad, incluso al amor pasional.

Si introdujese mis manos en esa intrigante y misteriosa sustancia que emana de mi mente tal vez podría recuperar ideas, pensamientos y aun sentimientos y sacarlos a la luz para reconocerlos, verlos con claridad, analizarlos, pulirlos y enmarcarlos para conseguir por fin algo bello y profundo que adornase este blog como se merece pero no lo haré; dejaré que la melancolía que me produce el cello me invada por completo y que su calidez junto con el bello repiqueteo del piano sigan completando esa escena de vagancia y relajo corporal y que la mente divague laxamente al compás de la música, rolando, rodando y rondando sin rumbo hasta la nota final.

Y con mi habitual estribillo final os aconsejo:

¡Cuidaos, vivid la vida y procurad ser muy felices!

Esos besos (Kaikus)

Como martillos

rompen mi soledad

tus dulces besos.

Cuando te acercas

siente mi alma tu boca

se vuelve loca.

Tus tiernos labios

hacen hervir mi alma

funden mis sesos.

Ambos ilesos

tras una encarnizada

lucha de besos.

Y nuestros cuerpos

hambrientos y cansados

piden más besos.

Sueños, deseos.

Llegado otro viernes, otro fin de semana para disfrutar rápidamente, porque ¡hay que ver lo rápido que pasan los días!, dediquemos un ratito a disfrutar de la música, en este caso de la canción de La oreja de Van Gog titulada “Deseos de cosas imposibles” interpretada junto con Abel Pintos.

Así que disfrutemos de la canción, disfrutemos a tope del fin de semana y nunca dejemos de soñar y de desear cosas imposibles porque tal vez no sean todas tan imposibles como pensamos y en cualquier momento alguna de ellas, o alguno de esos sueños, puede hacerse realidad.

¡Feliz fin de semana para todas! las personas que por aquí pasáis.

¡Cuidaos, vivid la vida intensamente y procurad ser muy felices!

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La Oreja de Van Gogh – Deseos de Cosas Imposibles Sigue leyendo

Batallitas

Mi entrada anterior simplemente pretendía hacer un sondeo por ver si entre las personas con las que trato, tengáis blog propio o simplemente paseáis por WordPress, había niños de mucha edad, nacidos en la primera mitad del siglo pasado.

La cuestión que originaba mi curiosidad o que aumentaba mi curiosidad habitual era que a lo largo de estos días, semanas o meses he leído comentarios haciendo referencia a la edad en sentido de sentirse muy mayores y quejándose de la vida dura de su infancia o las dificultades familiares para buscarse el pan y algo más y poco a poco iba descubriendo que sus edades eran bastante inferiores a la mía y las vicisitudes de sus infancias y problemas y dificultades familiares muy semejantes a las mías, lo que no me parecía motivo importante de quejas ante la vida (qué o quién es la vida?) ni que hubiese heridas abiertas desde la infancia para seguir lamentándose en la actualidad.

Por si a alguien le sirve de algo haré un breve resumen de mi situación personal o familiar en mi infancia, simplemente para situar o motivar mis opiniones y por si alguien imagina que todo en mi vida ha sido un camino de pétalos de rosa en lugar de un camino de rosas con largas y puntiagudas espinas.

Algo parecido a esto.

Como ya he dicho, nací unos años antes de terminar la primera mitad del siglo pasado, en los llamados años de postguerra, años de escasez en casi todo, salvo en hijos, sobre todo en las familias más humildes como era mi caso ya que era el octavo de los hermanos y no el último ni penúltimo.

Como veis no había ningún problema de pensar con quién compartir lo que pudiera haber sino en todo caso de conseguir qué compartir entre semejante tribu dado que ni teníamos tierras ni casa en propiedad.

Por si alguien pensaba que aquello era una situación muy difícil, hubo un cambio drástico ya que siendo yo tan niño que no guardo casi recuerdos anteriores, falleció mi padre  y toda la tribu emprendimos la marcha hacia la capital, en busca de trabajo los hermanos mayores y alguno de los menores fuimos internos a colegios religiosos donde, como es mi caso, salimos con una formación y unos cuantos traumas.

Os podría explicar cómo se acomodan catorce personas en un piso mínimo o por qué no tengo caprichos a la hora de comer pero eso es agua pasada que condiciona un poco la forma de pensar y de actuar pero que no da derecho a lamentarse, dado que todo quedó superado y la situación actual es francamente holgada y con las necesidades cubiertas.

Así que en lugar de lamentarme por unas circunstancias pasadas y ya superadas, salvo algún trauma que se resiste, y gozando de una situación francamente aceptable en todos los aspectos ya que aunque sea mejorable en todos o casi todos ellos, muchos millones de personas en este mundo serían felices con mucho menos, comenzando en nuestro propio país y muchísimo más si extendemos un poco más la vista y vemos la situación de tantos millones de refugiados, de expulsados de sus casas y tierras, de perseguidos y abandonados a nuestras puertas, olvidados de la justicia y recordados únicamente por sus verdugos.

Podemos contar batallitas como entretenimiento para nuestros oyentes, exigir justicia para nosotros y cuantas mejoras sean posibles pero no sintiéndonos parias o desgraciados, sino considerándonos privilegiados y antes y a la vez que exigimos nuestros derechos debemos exigir los derechos básicos para tanto oprimido y justicia y castigo para los culpables de la situación, que los hay y bien conocidos.

Entre batallita y batallita que haga amenos y entretenidos nuestros días demos también un poco de guerra, al menos de palabra, para que las situaciones de injusticia no se silencien, mantengámoslas vivas y exijamos justicia y solidaridad y respeto a los derechos humanos en todo tiempo y lugar.

Aunque sin olvidar entretanto algo tan sencillo y básico:

¡Cuidaos, vivid la vida y procurad ser muy felices!

 

 

Carrozas

¡¡Busco carroza en WordPress!!

No es que me cree ningún terrible trauma pero me da la impresión de que, desaparecido de escena Enrique Tarragó, quizá sea yo el más carroza de cuantos nos movemos por estos lares, rincones o callejuelas que forman este entramado de WordPress.

O dicho de otra manera ni más dulce ni más tierna ni más suave, simplemente de otra forma, que vengo a ser el abuelo cebolleta, el más antiguo, el más viejo, algo así como un dinosaurio escapado de aquella extinción inexplicada, un extraño personaje nacido allá en la primera mitad del siglo pasado. Algo así como 50 años mayor que Ketsalli, 40 más que Henar, 30 más que Silvia, 25 más que Ana y unos cuantos más que Marcial, Antonio, Chus, Marbel y un largo etc.

Por eso es por lo que busco otro carroza, otra persona, (otra de las entrañables personas que nos movemos por aquí, je, je) que también haya nacido en la primera mitad del siglo pasado para no sentirme un bicho “raro y único en su especie” sino simplemente un bicho raro y escaso pero no único, un ser a proteger por estar en peligro de extinción, aunque a largo plazo, espero.

Ahora llega la hora de los comentarios de consuelo, conmiseración, adulación, etc. del estilo de “estás muy bien (para tu edad por supuesto)” “Lo que cuenta es la edad del corazón” y otras por el estilo que traducidas vienen a significar lo mismo: “Parece mentira que siendo tan viejo todavía te mantengas en pie y además con ganas de decir decir chorradas”. Pero ese capítulo de comentarios está cerrado y no por defunción precisamente.

Simplemente quería saber si quedaba alguien por estos blogs nacido en la primera mitad del siglo pasado, sin especificar edad, que eso queda un poco feo.

Aunque puestos a tratar de y con carrozas, mejor me quedo con la carroza de cenicienta para ver si la magia se mantiene después de las doce o mejor después de los setenta, después de los ochenta, o de los noventa incluso…

Así que monto en la carroza y a seguir paseando y chocheando por estos andurriales mientras haya quien me soporte.

Y vosotros todos,

¡Cuidaos, vivid la vida intensamente y procurad ser muy felices!

 

¿Amor o libertad?

Escuchando al gran Antonio Flores pongo esta canción “No puedo enamorarme de ti” en la que hay una frase que me ha hecho pensar un poco y es la que dice: “hay una cosa que no vas a lograr y es que te cambie por mi libertad”

Como decía, esta frase me ha hecho detenerme a reflexionar si acaso el amor está reñido con la libertad, si son incompatibles o ambos pueden coexistir y complementarse en perfecta armonía.

En un martes verdaderamente tórrido la verdad es que la mente no está por la labor de meterse en reflexiones profundas, así que dejo esas reflexiones filosóficas profundas para vosotros.

Cuidaos, buscad un lugar fresquito, hidrataos frecuentemente y sobre todo disfrutad de la vida, de día y de noche, con calor o con frío; enamoraos de la vida y de vosotros mismos y, sin perder la libertad, de quien queráis o podáis.

¡Cuidaos, vivid la vida intensamente y procurad ser muy felices!

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