Tu húmedo y fresco aroma.

Mientras en la tórrida tarde de verano

el bochorno nos clava a las sombras

y nos empuja a las fuentes y a los ríos,

cuando el ardiente sol seca las ideas

pero hace manar el sudor

por todos los poros del cuerpo,

empapando incluso los pensamientos,

pienso en tu aroma fresco y húmedo,

añoro tu aroma húmedo y fresco,

anhelo sentir de nuevo,

tu inconfundible e imborrable fragancia.

 

Pienso en tí con la esperanza de tu venida,

espero y deseo que lleques pronto,

con aquellas nubes que veo en lontananza

como enormes flores de algodón,

creciendo y aproximándose, tornándose grises.

Mientras se acercan, saboreo el recuerdo

de nuestro último encuentro bajo la lluvia

con un precioso arcoíris adornando nuestro cielo.

 

Con ese intenso recuerdo, casi te siento de nuevo

mientras truenos y relámpagos cruzan los cielos.

Las primeras gotas baten el suelo, la lluvia arrecia

y aquí estás de nuevo adueñándote del aire,

embriagando mis sentidos,

haciéndo que hinche mis pulmones

tratando de apoderarme de todo tu ser,

de todo el frescor y aroma

con el que impregnas todo,

sensaciones con recuerdos de infancia,

“Frescor y aroma de la tierra mojada”.

 

 

 

 

 

 

Vida secreta bajo la escalera

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Mientras me encontraba bajo esta escalera buscando un punto de enfoque, venían a mi memoria otras escaleras, viejas escaleras de viejas casas bajo las que se esconden infinitas historias, infinitos recuerdos, infinitas ilusiones, infinitos miedos, algunos todavía muy vivos en la memoria, algunos todavía sin superar, rincones todavía en sombras donde antaño era negra, impenetrable oscuridad.

Nuestra infancia marcada por una escalera bajo la que se encontraban mil lugares en uno: despensa donde se guardaban los escasos víveres con que matar el hambre que se adueñaba de casi todas las casas del  pueblo, de casi todas las familias, librándose únicamente la de la casa grande, la casa de Doña Ramona al parecer protegida y bendecida por aquel dios a quien daba sus buenos dineros.

También bajo la escalera se encontraba el refugio contra casi todos los males; un camastro de hojas de maíz, o de borra en el mejor de los casos, era el refugio perfecto para esconder los miedos en caso de tormenta, acurrucados contra la madre o la abuela, según los casos, como los polluelos bajo las alas de la gallina. Allí se escondían todos los miedos, perennes o los que nacían entre la oscuridad de la noche o llegaban cabalgando entre los sueños intentando apoderarse de nosotros pero no conseguían entrar en aquel estrecho hueco bajo la escalera.

Era igualmente a la sombra de la escalera donde se tramaban y urdían mil aventuras y travesuras para ejecutar con la ayuda de hermanos y de los demás niños pobres del pueblo, pues raramente intervenía en ellos el niño de la casa grande que tenía sus propios juegos, sus juguetes, su mundo distinto del nuestro, mundo de ropa nueva, brillos y lujos.

La vida continuaba, con hambre o sin ella, con necesidades y sin lujos pero con los sentimientos exuberantes ya fueran miedos, ilusiones, amores, proyectos, etc., que se forjaban y en ocasiones seguían refugiándose bajo la escalera, pequeño y escondido lugar donde todo tenía cabida, sobre todo los sueños y los secretos.

En casi todas las casas sucedía algo parecido, en casi todas el espacio bajo la escalera estaba lleno de miedos primero, secretos y sueños después junto con los primeros amores, los primeros besos fugaces y tímidos pero que quedaron marcados para siempre. Digo que en casi todas las casas porque en la casa grande, la de Doña Ramona, no tenían cabida los miedos, ni los sueños, ni los amores pero creo que era porque la casa grande tenía una gran escalera aérea, sin camastro, ni víveres ni herramientas, que para eso tenía muchas y amplias habitaciones, una gran escalera con balaustrada donde no se podían esconder ni refugiar miedos ni sueños, por eso en aquella casa sólo había secretos pero conocidos por todos, ya que tampoco se podían ocultar bajo la escalera.

Ya esas viejas y entrañables escaleras han ido desapareciendo junto con las casitas que las contenían y con ellas se han ido gran parte de los miedos, secretos, ilusiones y sueños pero los que enraizaron bien bajo las escaleras continúan con vida en un rinconcito de nuestra mente, de nuestra memoria.

Conservemos esas viejas escaleras virtuales, bajo esa otra escalera que todos tenemos en nuestra mente donde refugiarnos, donde guardar los secretos, recuerdos, sueños y sentimientos más entrañables.

–ooOoo–

Y como, a la chita callando, se nos ha echado ya encima el viernes, traigo un poquito de música para recordaros que el fin de semana está a vuestra disposición para usar sin abusar, para aprovecharlo a tope y disfrutar de él sin tregua, sin prisa pero sin pausa, como se dice, sin olvidar el consejo:

¡Cuidaos, vivid la vida intensamente y procurad ser muy felices!

Os dejo con este precioso montaje de Stef con Daveed Tango.

Di-vagando

Pulso el play para escuchar a Alyssa Ramsay con el cello y Jeanie Chung en el piano interpretando este precioso rondó de Dvorak y dejo vagar mi mente, que escapen mansamente los recuerdos y pensamientos sin mirarlos a la cara, sin pretender reconocerlos ni exigirles metas ni temas ni plazos, que fluyan por su propio peso, dulcemente, casi imperceptibles, como en una nebulosa, suave velo que hace que apenas se vislumbren sin distinción en una suave mezcolanza que irradia un tímido resplandor irisado donde se mezclan pensamientos de todo tipo, recuerdos de toda época junto con ideas de todo tipo y color y sentimientos de todo sabor, dulces, amargos, picantes, punzantes que causan dolor, chispeantes que incitan a la risa, cálidos y hasta ardientes que incitan al cariño, a la amistad, incluso al amor pasional.

Si introdujese mis manos en esa intrigante y misteriosa sustancia que emana de mi mente tal vez podría recuperar ideas, pensamientos y aun sentimientos y sacarlos a la luz para reconocerlos, verlos con claridad, analizarlos, pulirlos y enmarcarlos para conseguir por fin algo bello y profundo que adornase este blog como se merece pero no lo haré; dejaré que la melancolía que me produce el cello me invada por completo y que su calidez junto con el bello repiqueteo del piano sigan completando esa escena de vagancia y relajo corporal y que la mente divague laxamente al compás de la música, rolando, rodando y rondando sin rumbo hasta la nota final.

Y con mi habitual estribillo final os aconsejo:

¡Cuidaos, vivid la vida y procurad ser muy felices!

Te creo a ratos.

Te creo a ratos, me dices

Eso ya lo sé:

que me crees a ratos,

me quieres a ratos,

a ratos me besas

y a ratitos te acuerdas de mí.

Lo que no me aclaras

es el rato que pasa

entre rato y rato

en que me crees

me quieres

o me recuerdas.

Solo puedo saber

el segundo que pasa

entre un rato de besos

y besos de un rato

en un eterno abrazo.

El vallado (Haikuecos)

.

Junto al vallado

dos abrazos y besos

nos anudaron.

.

Y una amistad eterna

así juramos.

.

Paisajes paralelos

.

Tengo en la memoria vívido recuerdo de aquel paisaje

ascendiendo la montaña en una fría mañana

recordando también la emoción de tu primera visita

Contemplaba el valle bajo el mar de niebla

tratando de averiguar lo que escondía.

Esperaba aquel dia con ansiedad tu llegada

oteando entre la bruma la figura del tren.

Poco a poco fue diluyendose el blanco mar

dejando ver el espectáculo de un precioso paisaje.

El ansiado tren llegó a su destino

descendiendo tu angelical figura.

Al superar la cresta

mi corazón galopaba en mi pecho

pretendiendo saltar desbocado

cuando te acercaste a mí sonriente.

La visión escapaba a cualquier descripción

las altivas rocas casi me abrazaban.

En aquel saludo increíble, inmenso

aquél abrazo tierno, infinito, eterno

me hacia sentir en el cielo

allá en la cumbre, contemplando

el brillo de tus ojos al mirarme

me transportaba más allá de la niebla

podía incluso ver la ciudad,

las vías del tren que te trajeron hasta mí

las vías del tren que te alejarán de nuevo.

Es hora de regresar, de emprender el descenso

que me conduzca de nuevo a la ciudad

donde esperaré de nuevo ese tren

que impaciente te acerque a mi lado.

.

El gavieru – Playa del silencio.

 http://www.playadelsilencio.es
http://www.playadelsilencio.es

Playa del silencio

Su nombre nos llama

nos pide respuesta

en su mismo lenguaje.

.

Silencio majestuoso

su admirable entorno

admirado, asombrado

calla.

.

El cantábrico

casi siempre ruidoso

aquí enmudece

se acerca sigiloso, sumiso

acaricia y besa la arena

susurrando versos

en silenciosa espuma

y se retira respetuoso

sin dejar de admirarla.

.

Vuela la brisa cautelosa

declarando

en inaudible suspiro

su amor platónico.

.

Playa del silencio

donde los elementos

en silenciosa orquesta

ejecutan magistralmente

una hermosa sinfonía

compuesta solo de silencios.

.

Silencio que grita

en nuestro interior

despertando la admiración

 la imaginación, la ensoñación

los sentimientos

los recuerdos pasados

e incluso los futuros.

.

Playa del silencio

todavía resuenan tus ecos

muy dentro de mi alma

en todos sus rincones

con miles de emociones.

.

Playa del silencio

debo confesarte

en tu sordo lenguaje

mi amor, mi amor eterno.

.

Tu silencio

.

En la noche silenciosa

bajo la plateada luz de la luna

silenciosa cómplice y confidente

me adentro en mi mente en blanco

como la sábana que me cubre

Con los ojos bien cerrados

del cuerpo

Con los ojos del alma

bien abiertos

En ese silencioso rincón

donde guardo con esmero

mi más preciado tesoro

nuestros más bellos recuerdos

Los repaso una y mil veces

los revuelvo

los barajo y boca abajo

los extiendo cual baraja

Y levanto uno de ellos

para ver si con suerte

esta vez se trata de un as

con el que ganar la baza

y el premio aparejado

Comprender bien el por qué

de tu estruendoso silencio.

¡Sereno! Haikus en la noche

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Hace unos años

la noche era silencio

salvo el sereno.

Si le llamaban

muy presto él acudía

a abrir portales.

Trasnochadores

gracias a sus servicios

en casa entraban.

Calle desierta

tan solo la iluminan

tenues farolas.

Gritar sereno

y pronto aparecía

de entre las sombras.

La luna llena

dibujaba su sombra

por los rincones.

Cuántos recuerdos

de amor y desamores

consigo guarda.

Tan entrañable

oficio de sereno

hoy olvidado.

En su homenaje

esta breve semblanza

aquí les traigo.

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Placer nocturno

¡No lloréis!

Me dicen que mientras estoy en mi exilio vacacional (je, je) os pasáis casi todo el día llorando.

Unos dicen que llorando mi ausencia, otros en cambio opinan que es por no poder estar también de vacaciones e incluso hay quien se aventura a decir que los lloros son al pensar que pronto volveré a dar la lata; ¡serán mal pensados!

De todos modos para que dejéis de hacerlo y además podáis conciliar bien el sueño, os dejo aquí el precioso Nocturno nº 2 de Chopin.

Además, ante la duda de vuestras preferencias y el esfuerzo que supone pensar estando de vacaciones, os dejo doble regalo: la interpretada por violoncello y acompañamiento de piano y la más escuchada, versión de solo piano.

Espero las disfrutéis con agrado.

¡Cuidaos, vivid la vida y procurad ser muy felices!

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