Primer viernes del año

¡Tranquilos los espíritus! ¡No os alteréis antes de tiempo!

No estoy afectado por el alcohol de la fiesta de fin de año ni de comidas sucesivas a lo largo de estos últimos días pues apenas si probé bebida espirituosa alguna.

El título de esta entrada no tiene nada que ver, aunque me lo ha recordado, a aquella práctica religiosa obligatoria por la “Ley de Dios (?) y la de los hombres” en este santo país amante de la Santa Inquisición y sus derivados hasta nuestros días.

La práctica antes citada, denominada “Los nueve primeros viernes de mes” prometía la salvación eterna a quien comulgase los nueve primeros viernes de cada mes, promesa hecha en una de aquellas apariciones tan frecuentes, por el “Corazón de Jesús (?)” a otra de aquellas también frecuentes damas beatíficas y en disposición de aceptar semejantes mensajes y transmitirlos al común de los mortales.

No quiero dar más detalles de esas y otras prácticas tan singulares y beneficiosas para algunos y tan nefastas y perjudiciales para el común de los espíritus, como es el mío.

Aquí se trata de que es el primer viernes del año 2017, viernes que se nos ha echado encima casi sin sentirlo pues entre tanto festejo y celebración apenas si ha dado tampoco tiempo al cansancio de la primera semana laboral para desear la llegada de San Viernes y lo que ello supone de merecido descanso para el cuerpo y el espíritu.

Aunque sea un nuevo año, no quisiera perder la costumbre de felicitaros cada viernes y de desearos que disfrutéis de este primer fin de semana del año celebrándolo con ilusión y alegría, incluso siguiendo el engaño de los magos para mantener la magia que rodea ese día para los niños que esperan nerviosos sus al parecer merecidos regalos; niños entre los que os incluyo, me incluyo pues todavía nos sentimos un poco así.

Y como la costumbre era poner cada viernes un poco de música, para esta primera puesta de largo he elegido un vals, el “segundo vals” de Shostakovich, para comenzar el año con un ritmo alegre y contagioso que nos ayude a ahuyentar las penas y los pesares, incluídos esos que también se van acumulando estos días entre tanta falsedad, por ausencias de personas queridas o por la hipocresía de otras; movamos el cuerpo y el espíritu, abracémonos y bailemos en la vida con una gran y sincera sonrisa.

Cambiamos de año pero no de consejo:

¡Cuidaos, vivid la vida intensamente y procurad ser muy felices! 

 

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3 comentarios en “Primer viernes del año

  1. Mantener las costumbres o perderlas…, son opciones que a cada uno le afectan de modo diferente. Lo que está claro es que los conocimientos, el saber por qué se hacen las cosas, la cultura en último extremo no debería perderse. Que se acepten o no, es personal, pero saber qué es lo que significa, eso SI que es importante. Buen fin de semana casi al final…

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