Batallitas

Mi entrada anterior simplemente pretendía hacer un sondeo por ver si entre las personas con las que trato, tengáis blog propio o simplemente paseáis por WordPress, había niños de mucha edad, nacidos en la primera mitad del siglo pasado.

La cuestión que originaba mi curiosidad o que aumentaba mi curiosidad habitual era que a lo largo de estos días, semanas o meses he leído comentarios haciendo referencia a la edad en sentido de sentirse muy mayores y quejándose de la vida dura de su infancia o las dificultades familiares para buscarse el pan y algo más y poco a poco iba descubriendo que sus edades eran bastante inferiores a la mía y las vicisitudes de sus infancias y problemas y dificultades familiares muy semejantes a las mías, lo que no me parecía motivo importante de quejas ante la vida (qué o quién es la vida?) ni que hubiese heridas abiertas desde la infancia para seguir lamentándose en la actualidad.

Por si a alguien le sirve de algo haré un breve resumen de mi situación personal o familiar en mi infancia, simplemente para situar o motivar mis opiniones y por si alguien imagina que todo en mi vida ha sido un camino de pétalos de rosa en lugar de un camino de rosas con largas y puntiagudas espinas.

Algo parecido a esto.

Como ya he dicho, nací unos años antes de terminar la primera mitad del siglo pasado, en los llamados años de postguerra, años de escasez en casi todo, salvo en hijos, sobre todo en las familias más humildes como era mi caso ya que era el octavo de los hermanos y no el último ni penúltimo.

Como veis no había ningún problema de pensar con quién compartir lo que pudiera haber sino en todo caso de conseguir qué compartir entre semejante tribu dado que ni teníamos tierras ni casa en propiedad.

Por si alguien pensaba que aquello era una situación muy difícil, hubo un cambio drástico ya que siendo yo tan niño que no guardo casi recuerdos anteriores, falleció mi padre  y toda la tribu emprendimos la marcha hacia la capital, en busca de trabajo los hermanos mayores y alguno de los menores fuimos internos a colegios religiosos donde, como es mi caso, salimos con una formación y unos cuantos traumas.

Os podría explicar cómo se acomodan catorce personas en un piso mínimo o por qué no tengo caprichos a la hora de comer pero eso es agua pasada que condiciona un poco la forma de pensar y de actuar pero que no da derecho a lamentarse, dado que todo quedó superado y la situación actual es francamente holgada y con las necesidades cubiertas.

Así que en lugar de lamentarme por unas circunstancias pasadas y ya superadas, salvo algún trauma que se resiste, y gozando de una situación francamente aceptable en todos los aspectos ya que aunque sea mejorable en todos o casi todos ellos, muchos millones de personas en este mundo serían felices con mucho menos, comenzando en nuestro propio país y muchísimo más si extendemos un poco más la vista y vemos la situación de tantos millones de refugiados, de expulsados de sus casas y tierras, de perseguidos y abandonados a nuestras puertas, olvidados de la justicia y recordados únicamente por sus verdugos.

Podemos contar batallitas como entretenimiento para nuestros oyentes, exigir justicia para nosotros y cuantas mejoras sean posibles pero no sintiéndonos parias o desgraciados, sino considerándonos privilegiados y antes y a la vez que exigimos nuestros derechos debemos exigir los derechos básicos para tanto oprimido y justicia y castigo para los culpables de la situación, que los hay y bien conocidos.

Entre batallita y batallita que haga amenos y entretenidos nuestros días demos también un poco de guerra, al menos de palabra, para que las situaciones de injusticia no se silencien, mantengámoslas vivas y exijamos justicia y solidaridad y respeto a los derechos humanos en todo tiempo y lugar.

Aunque sin olvidar entretanto algo tan sencillo y básico:

¡Cuidaos, vivid la vida y procurad ser muy felices!

 

 

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9 comentarios en “Batallitas

  1. Comencé a leer tu relato anoche, pero fui interrumpida y no pude terminar. Hoy me levanté unos minutos antes para poder terminarlo antes de partir a clases. Casi está demás decir cuánto me ha gustado leer tus batallitas. Comprendo que no hay vida sobre la tierra que no haya tenido que luchar las propias, pero compartirlas desde el buen sentido y el amor, como lo has hecho tú, nos humaniza. Gracias por compartirla. Y, por cierto, hermosa foto.

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