¡¡Busco carroza en WordPress!!
No es que me cree ningún terrible trauma pero me da la impresión de que, desaparecido de escena Enrique Tarragó, quizá sea yo el más carroza de cuantos nos movemos por estos lares, rincones o callejuelas que forman este entramado de WordPress.
O dicho de otra manera ni más dulce ni más tierna ni más suave, simplemente de otra forma, que vengo a ser el abuelo cebolleta, el más antiguo, el más viejo, algo así como un dinosaurio escapado de aquella extinción inexplicada, un extraño personaje nacido allá en la primera mitad del siglo pasado. Algo así como 50 años mayor que Ketsalli, 40 más que Henar, 30 más que Silvia, 25 más que Ana y unos cuantos más que Marcial, Antonio, Chus, Marbel y un largo etc.
Por eso es por lo que busco otro carroza, otra persona, (otra de las entrañables personas que nos movemos por aquí, je, je) que también haya nacido en la primera mitad del siglo pasado para no sentirme un bicho «raro y único en su especie» sino simplemente un bicho raro y escaso pero no único, un ser a proteger por estar en peligro de extinción, aunque a largo plazo, espero.
Ahora llega la hora de los comentarios de consuelo, conmiseración, adulación, etc. del estilo de «estás muy bien (para tu edad por supuesto)» «Lo que cuenta es la edad del corazón» y otras por el estilo que traducidas vienen a significar lo mismo: «Parece mentira que siendo tan viejo todavía te mantengas en pie y además con ganas de decir decir chorradas». Pero ese capítulo de comentarios está cerrado y no por defunción precisamente.
Simplemente quería saber si quedaba alguien por estos blogs nacido en la primera mitad del siglo pasado, sin especificar edad, que eso queda un poco feo.
Aunque puestos a tratar de y con carrozas, mejor me quedo con la carroza de cenicienta para ver si la magia se mantiene después de las doce o mejor después de los setenta, después de los ochenta, o de los noventa incluso…
Así que monto en la carroza y a seguir paseando y chocheando por estos andurriales mientras haya quien me soporte.
Y vosotros todos,
¡Cuidaos, vivid la vida intensamente y procurad ser muy felices!
Me encanta Ama. Yo amo las carrozas, me hacen pensar que la magia no se acaba.
Y Enrique está desaparecido porque hay problema con su blog y no se porque????
Abrazo Amalaidea!!!
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Esperemos que la magia nunca se acabe. Un abrazo, Awilda!
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A mi me gusta que haya gente de todas las edades por aquí, es más entretenido. Y por cierto, se echa bastante de menos a Enrique.
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Enrique, según Ana, sigue pero más tranquilo; espero que así sea, no lo he visitado aún. Abrazos.
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Yo no pertenezco a la primera mitad del siglo XX, pero por los pelos. No me considero una carroza (persona vieja o anticuada), pero no soy ninguna niña. Ya tengo 57 añitos de nada. 🙂
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¡Jajaja! Te considero joven, de carrocería moderna y motor en perfecto funcionamiento. Un abrazo, Mamen.
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Nací a finales de la segunda mitad del siglo pasado, pero mi alma es tan vieja como el tiempo… flotamos en la eternidad de las anécdotas que componen nuestra línea (o curva) de tiempo… y seremos leyenda 🙂
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Confío en que tu alma sea vieja en cuanto sabiduría acumulada pero no en cuanto cansada ni desanimada. Besos.
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