Cajón de sastre o cajón desastre.

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Dada la dificultad en concentrarme y la facilidad en olvidar en unos instantes las ideas y palabras que tenía en mente, preparadas para utilizar o desarrollarlas, he llegado a la conclusión de que sería conveniente disponer de un gran cajón siempre a mano para ir echando cada palabra y cada idea que considere dignas de guardar antes de que el olvido las lleve como nubes ante el huracán.

Un cajón de sastre, donde se depositan los retales sobrantes que pueden servir en algún momento o más bien un cajón desastre donde guardar (amontonar) las palabras e ideas que vienen de pronto a mi mente para poder utilizarlas en el futuro.

Palabras que pasan como liebres en fugaces conversaciones escuchadas al azar: “pues sí, chica, me he roto el olécranon” (palabreja al cajón, suena muy grave, ¿se podrá vivir tras romperse el olécranon?)

“Hoy he decidido procrastinar” (¡ostras! al cajón y consultar si debo denunciar a un procrastinador o no resulta peligroso)

Palabras curiosas o cuyo significado desconozco o había olvidado: Trigémino, estrambote, esternocleidomastoideo, y otras cuyo parecido se presta a utilizarlas incorrectamente: a parte, aparte, si no, sino, a ver, haber, hecho, echo, echar, etc. etc.

Aparte de las palabras, están las ideas que llegan a la mente cuando no podemos plasmarlas, las puñeteras de ellas, y cuando estamos en condiciones de plasmarlas o desarrollarlas, después de jugar cuanto han querido, han abandonado nuestra mente o se han escondido para sorprendernos cuando menos las esperamos, a ver si entonces somos capaces de retenerlas y recordarlas.

Cuando se me añusgan las palabras que intento pronunciar o me quedo zurumbático, es hora de echar mano al cajón ese de marras y tratar de encontrar un roto para un descosido.

Así que aprovecharé el fin de semana para fabricar ese gran cajón, de sastre o desastre más bien; siendo como soy senescente deberé olvidarme de procrastinar y dedicarme a la labor pues el tiempo apremia.

Confío en que una vez colocado en lugar de fácil acceso tanto para ir llenándolo de palabras e ideas como para acudir en busca de ellas, se vaya notando su eficacia e influjo en el flujo de los post futuros.

Tiempo al tiempo, entre tanto un poco de paciencia y comprensión pueden aliviar los efectos de la sequía intelectual.

Se me olvidaba: que no falte también un poco de humor pues es bien sabido que “más vale buen humor que en dicha parte un tumor”.

¡Que los hados os sean propicios y generosos!

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12 comentarios en “Cajón de sastre o cajón desastre.

  1. Guardar palabras, ideas, experiencias, en un cajón, en un cajón desastre. Juiciosa idea sin duda.
    Pero dime una cosa; dónde se guardan los sentimientos, y las emociones, y los sueños?…
    Soplo sobre tu corazón con delicadeza, e imagino que borro cualquier quebranto que le nuble…

    Le gusta a 1 persona

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