El dolor no mata al dolor ni un clavo saca otro clavo

Hay el siguiente dicho en mi tierra : “un clavo saca otro clavo”, referido habitualmente a casos de desengaños amorosos, incitando a una nueva aventura que hará olvidar la amargura de una ruptura.

Difícilmente un clavo saca otro clavo, lo más habitual es que nos encontremos con dos clavos agrandando el agujero o rasgando la madera y en sentido figurado sin olvidar la ruptura, sin aliviar el dolor y posiblemente con una nueva frustración.

En otros casos se pretende enmascarar el dolor moral con el dolor físico, machacando el cuerpo con mil actividades pensando que ese agotamiento o dolor físico cubrirá y hará olvidar el dolor moral pero ambos se suman de tal forma que el agotamiento o dolor físico impide superar el dolor moral que subsiste..

En ocasiones ante una frustración el dolor moral se reconduce y sirve de inspiración para una canción, una poesía, una historia, romántica, melancólica, o triste pero llenas de belleza.

Este es el caso de la poesía de Bourges titulada 1964, de su obra ” El otro, el mismo”

Ahí van, la poesía junto con la historia de sus orígenes; deseo que disfrutéis de ambas.

–ooOoo–

“En 1964, Borges se entera de que la mujer que ama se va a casar con otro hombre. Y tiene un pensamiento casi literario: para poder sacarse el dolor espiritual – se dice – lo mejor será suplantarlo por el dolor físico. Decide ir al dentista. Borges se debía el arreglo de tres muelas y pide la inmediata extirpación de las tres, juntas. Con un pañuelo ensangrentado en la boca, llega a la Biblioteca Nacional. Su amigo y vicepresidente de la Biblioteca, José Edmundo Clemente, le pregunta:
-¿ Que le ha pasado Borges?
-Vengo del dentista. Me fui a sacar una muela y le pedí que lo hiciera sin anestesia. Estoy triste porque una mujer me abandonó. Quería olvidar el dolor, Clemente. Pero no puedo olvidarlo”

1964

Jorge Luis Borges

I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valientepara aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

 Jorge Luis Borges – El otro, el mismo.

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