La mala reputación.

La palabreja esa, “reputación”, suena como algo sagrado, inmutable, inalterable, algo que nos marca como un tatuaje indeleble de por vida.

Nada más lejos de la realidad pues esa “reputación” puede variar en un instante sin modificar para nada nuestra conducta ni nuestra forma de ser, simplemente depende de quienes sean las personas que nos juzguen para que su calificación pueda ser suspenso o matrícula de honor, blanco o negro, con los innumerables puntos intermedios.

Por desgracia es muy habitual juzgar y catalogar a las personas usando nuestro parámetro de valores, nuestro punto de vista exclusivamente, sin pararse a pensar que hay otra gama de valores igualmente válidos que los nuestros o incluso más, sin caminar con sus zapatos antes de juzgar.

La sociedad considera un gran pecado ser diferente, no seguir las normas establecidas para ser considerado una persona “normal, de buena reputación”

Como bien dice George Brassens y lo canta Paco Ibáñez, “en el mundo no hay mayor pecado que el de no seguir al abanderado”

Ahora bien, queremos ser todas iguales, clonadas, sin ideas propias, siguiendo simplemente sin pensar al gran rebaño?

O preferimos ser nosotras mismas, pensando, teniendo ideas propias, tomando nuestras propias decisiones, actuar según nuestros principios aunque nos miren mal o nos consideren algo raro (raro=único).

No me extiendo más; os dejo en compañía de George Brassens y de Paco Ibáñez con esta estupenda reflexión y canción titulada “la mala reputación”.

Os deseo que disfrutéis de lo que queda del fin de semana así como de toda la semana venidera y como de costumbre mi consejo:

¡Cuidaos, pensad y procurad ser felices!

.

La mala reputación (George Brassens)

.
En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal,
Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño;

No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe

Todos todos me miran mal
Salvo los ciegos es natural.

Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me supo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado

Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe

Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla doy al señor
Y aplastado el perseguidor
Eso sí que sí que será una lata
Siempre tengo yo que meter la pata

Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe

Todos tras de mí a correr
Salvo los cojos, es de creer.

No hace falta saber latín
Yo ya se cual será mi fin,
En el pueblo se empieza a oir,
Muerte, muerte al villano vil,
Yo no pienso pues armar ningún lío
Con que no va a Roma el camino mío,

No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe

Todos vendrán a verme ahorcar,
Salvo los ciegos, es natural.

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