Ausencias

Perdona, le dije, llevas mi corazón pegado a la suela de tu zapato.

Ella me miró con ojos brillantes y mirada tierna y triste a la vez y con voz dulce y temblorosa me contestó: estás muy equivocado, debe ser mi corazón que se me ha partido, porque el tuyo lo llevo muy bien guardado junto a mi pecho.

Sentí una gran emoción y angustia y un nudo en la garganta; me acerqué a ella, la abracé, le di un beso muy tierno y susurrando un «perdón» y un «gracias» me volví de espaldas para que no viese mis lágrimas y me alejé lentamente, dejándola con su corazón roto y con el mío abrazándolo tiernamente contra su pecho. 

En mi pecho quedó un gran vacío, en mi alma su presencia ausente, y mi mente ocupada totalmente con su recuerdo, su presencia de tierno corazón, su ausencia de corazón roto.

Volví a ese lugar cuando ella no podía verme y con mimo infinito fui recogiendo los trocitos de su corazón partido para guardarlos eternamente en mi pecho, rellenando su ausencia.

Corazón… ausencia… su esencia…su esencia que todo lo llena e ilumina.

–==ooOoo==–

Para todas y para una colaboradora especialmente, «Corazón partío» de Alejandro Sanz.

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